Belén, barrio de múltiples expresiones juveniles, no es ajena a esta situación. Por ejemplo, al Presupuesto Participativo 2011 asisten más de 100 jóvenes; algunos personajes promueven con ellos supuestas alianzas para jalonar diferentes proyectos, pero detrás de estos se ubica el verdadero beneficiario, que se oculta para no ser expuesto a la crítica de los otros líderes.
O qué decir de las “mafias” que se crean en estos espacios donde los jóvenes son partícipes de los procesos socio-políticos: como joven se está en una encrucijada, eres de un bando o eres del otro, si no estás con ninguno es difícil trabajar. Y es en este punto donde aparecen los utilitarista o, como dicen algunos de los muchachos del grupo juvenil de la comuna, “los vampiros”, una especie de “chupadores de sangre” de los dineros públicos, los que quisieran concentrar todo el poder en procura de aprovechar todo con el fin de saciar sus ansias de…
Este tipo de prácticas no sólo atenta contra la autonomía y capacidad divergente de los jóvenes, sino que nublan, de hecho, la democracia. Como de lo que se trata es de resistirse a esta situación, tal vez sea pertinente identificar algunas pistas podrían servir para identificar a los manipuladores o “vampiros” como son llamados en el mundo juvenil:2. Tienen dinero o bienes, con lo que se revisten de cierto status dentro de la comuna y de lo cual se valen para ganarse la confianza entre los jóvenes.
3. Son militantes de alguna organización partidaria y operan en el marco de la maquinaria de tal organización.
4. Son provocadores de discusiones violentas en los espacios donde se debate la política pública.
5. Cuando quieren manipular a un joven, le hablan cerca al oído como contándoles un secreto, como quien quiere intimidar.
6. Al acercarse a los jóvenes hablan en un sentido “estúpido-lógico”, algo así como “si nos unimos ganamos todos”, “si votas por tal cosa, yo voto por la tuya”, o “presenta tal cosa a tu nombre, saldrán más a votos porque tú eres joven”.
Durante las dos últimas décadas los jóvenes se han metido de lleno en los espacios donde se debate la política pública barrial y municipal y son sujetos importantes en las decisiones que allí se toman. Sin embargo, situaciones como las que aquí se describen invitan a que los jóvenes estemos alertas, atentos al peligro que representan los “vampiros” y sus artimañas con las que buscan impedir que estos espacios se constituyan en auténticas posibilidades de construcción democrática, y que –como ya ha ocurrido- los jóvenes terminen por decepcionarse de los procesos social-políticos y no vuelvan más a estos, para terminar afirmando como una líder juvenil: “fue una tonta cuando creí, que realmente el dueño de la corporación en donde comenzó mi proceso social, era una buena persona, me di cuenta que lo hacia, para tener poder y tener mas contratos para el lucrarse y manipulándome a su antojo”.